La carta del restaurante
Un soporte en cada mesa con el enlace a tu carta digital. La cambias cuando quieras sin reimprimir nada: el código sigue apuntando a la misma dirección.
Herramienta gratuita
Pega tu enlace, elige el objeto y descarga un archivo 3MF con los dos colores ya asignados. Al abrirlo en el programa de tu impresora, la base y el código salen cada uno con su filamento, con el contraste real que hace falta para que se escanee. También PNG y SVG.
Al poner algo en el centro subimos la corrección de errores al máximo. En 3D el emoji o el logo se imprime como silueta de un solo color.
La almohadilla # se sustituye por el número. Si tu enlace también lleva #, se sustituye igual, útil para …/mesa/#. Máximo 100 piezas.
Preparando la vista 3D…
🔒 100 % privado. El código, tu logo y los archivos se generan dentro de tu navegador. Nada se sube a ningún servidor: puedes desconectar internet después de cargar la página y seguir usándola.
Paso a paso
La carta de tu restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram o los datos del wifi del local. Se genera al instante, según escribes.
Soporte de mesa, llavero, placa de pared, imán o posavasos. Escoges los dos filamentos y la herramienta te avisa si el contraste o el tamaño no van a escanear.
Lo abres en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura y cada parte llega con su color puesto. Sin soportes y sin tocar nada.
Casos reales
Los mismos tres minutos de trabajo, resultados muy distintos.
Un soporte en cada mesa con el enlace a tu carta digital. La cambias cuando quieras sin reimprimir nada: el código sigue apuntando a la misma dirección.
El caso que más se pide. Un soporte junto a la caja con el enlace directo a escribir reseña en Google, sin que el cliente tenga que buscarte.
Una placa en la pared del apartamento turístico con la red y la contraseña dentro. El huésped escanea y se conecta, sin dictar contraseñas raras.
Cien llaveros con tu enlace, impresos la noche antes. Se recuerdan mucho más que una tarjeta de papel y cuestan céntimos.
Cada mesa con su número en relieve y un código al álbum compartido de fotos. Los invitados suben las suyas durante la cena.
Con tu teléfono o un enlace a la ficha del animal. Si se pierde, quien lo encuentre solo tiene que escanear.
Un imán o un posavasos con el enlace a tu perfil. Convierte a quien ya está en tu local en seguidor.
Llavero con la tarjeta de contacto dentro. Se escanea y queda guardada en la agenda, sin intercambiar papeles.
Antes de imprimir
Un QR impreso falla casi siempre por las mismas cuatro razones. La herramienta las calcula sola mientras diseñas, pero conviene entenderlas.
Un código no se mide en centímetros, se mide en módulos: los cuadraditos que lo forman. Cuanto más largo es el enlace, más módulos hacen falta y más pequeño se vuelve cada uno dentro del mismo espacio. Una boquilla de 0,4 mm necesita al menos dos líneas de plástico para dibujar un módulo, y tres para que salga limpio. Por eso la herramienta te enseña en todo momento cuántos milímetros mide un módulo: por debajo de 1,2 mm empieza a ser arriesgado y por debajo de 0,8 mm la impresora directamente no puede formarlo. La solución es siempre una de dos: agrandar la pieza o acortar el enlace.
La cámara del móvil no distingue colores, distingue claro y oscuro. Negro sobre azul marino queda precioso en la pantalla y no se lee nunca, porque los dos son igual de oscuros. Necesitas una diferencia de luminosidad de al menos 3 a 1, y a partir de 5 a 1 vas sobrado. Base clara y código oscuro es la combinación segura. Otro detalle que sorprende: el filamento brillante refleja la luz y arruina lecturas que sobre mate funcionan a la primera, así que si puedes elegir, el color claro que sea mate.
Las tres piezas planas (llavero, placa, imán y posavasos) se imprimen apoyadas sobre la cama, con el código hacia arriba. El soporte de mesa es una cuña: apoya en su cara trasera y la cara del código queda inclinada hacia el cliente, así que tampoco necesita soportes. Altura de capa de 0,2 mm es más que suficiente; bajar a 0,1 mm no mejora el escaneo y duplica el tiempo. Lo que sí ayuda es una primera capa bien pegada, porque una pieza plana que se despega por una esquina deforma justo la zona del código.
El archivo 3MF lleva las dos partes separadas y con su color asignado, así que una impresora multicolor lo resuelve sola. Si tienes una máquina normal de un solo extrusor, no necesitas nada más: como el código está en relieve sobre una base plana, basta con una pausa a la altura exacta en que termina la base y empieza el relieve. Esa altura te la damos calculada en la guía que se descarga con cada pieza, junto con el comando de pausa. Cambias el filamento, reanudas y sale a dos colores.
Dudas
El STL es un formato antiguo que solo guarda la forma: un objeto en STL no sabe de qué color es ninguna de sus partes. El 3MF es el formato moderno y guarda además los materiales y los colores dentro del propio archivo. Por eso el 3MF es la descarga principal aquí: al abrirlo, la base y el código ya llegan separados y con su color puesto, sin que tengas que dividir nada a mano. Dejamos el STL como opción secundaria para programas o impresoras antiguas que no abren 3MF.
Sí, y sale igual de bien. Como el código va en relieve sobre una base plana, todo el primer color se imprime abajo y todo el segundo arriba. Solo tienes que programar una pausa a la altura en la que termina la base, cambiar el filamento y reanudar. La altura exacta te la calculamos y viene escrita en la guía de impresión que puedes descargar junto a la pieza, con el comando de pausa incluido.
No depende del tamaño de la pieza sino del tamaño de cada cuadradito del código. Con una boquilla de 0,4 mm queremos al menos 1,2 mm por módulo para ir sobrados, y por debajo de 0,8 mm la impresora ya no puede dibujarlo. La herramienta te enseña esa cifra en todo momento y se pone en rojo cuando te pasas. Como referencia, un enlace corto en un llavero de 50 mm suele ir bien; ese mismo llavero con un enlace largo, no.
Porque la cámara del móvil no ve colores, ve claro y oscuro. Dos colores distintos pero igual de oscuros son, para la cámara, el mismo color. Necesitas una diferencia de luminosidad de al menos 3 a 1 entre la base y el código; la herramienta la calcula y te avisa antes de que gastes filamento. Base clara con código oscuro nunca falla.
No. El código lleva tu dirección escrita dentro y apunta directamente a ella, sin pasar por ningún servidor nuestro. No hay nada que podamos apagar ni ninguna suscripción que se te pueda vencer. Funcionará mientras exista la dirección a la que apunta. Ese es justo el motivo por el que no ofrecemos códigos «dinámicos» ni estadísticas de escaneo: harían falta servidores nuestros, y entonces sí dependerías de nosotros.
No. Todo el trabajo lo hace tu propio navegador: el código, el modelo tridimensional y el archivo que descargas se generan en tu ordenador. Puedes comprobarlo desconectando internet una vez cargada la página: la herramienta sigue funcionando igual.
Si la dirección sigue siendo la misma, no tienes que hacer nada: cambia el contenido y el código seguirá llevando allí. Solo tendrías que imprimir de nuevo si cambias la dirección en sí. Por eso conviene apuntar a una dirección estable y propia en lugar de a un enlace temporal generado por otra aplicación.
PLA para casi todo: es el más fácil y el que mejor define los bordes, que es justo lo que necesita un código. Si la pieza va a estar al sol o a la intemperie, mejor PETG o ASA, porque el PLA se deforma con el calor de un escaparate en verano. Y un consejo que sorprende: elige el color claro en acabado mate. El brillante refleja la luz y hace fallar lecturas que sobre mate funcionan a la primera.
No, ninguno de los formatos los necesita. Las piezas planas se imprimen apoyadas sobre la cama con el código hacia arriba, y el soporte de mesa es una cuña que apoya sobre su cara trasera. Con altura de capa de 0,2 mm vas bien; no ganas nada bajando a 0,1 mm.
Sí. Los archivos que generas son tuyos, sin marca de agua ni condiciones, y puedes usarlos comercialmente, incluso vender las piezas impresas. Lo único que no puedes es responsabilizarnos del contenido al que apunte tu código.
Lo decidimos por ti, y ese automatismo importa. Sin nada en el centro usamos un nivel medio, que mantiene el código con pocos módulos y por tanto con cuadraditos más grandes y más fáciles de imprimir. En cuanto pones un logo o un emoji en el centro subimos al nivel máximo, porque ese dibujo tapa parte del código y hace falta más redundancia para compensarlo. Poner un logo siempre encarece el código en número de módulos: si andas justo de tamaño, quítalo.
Los que quieras: no hay ningún contador ni límite, porque no hay servicio detrás. Lo que se desgasta es el plástico. Una pieza en PLA en interior dura años; a la intemperie, el sol acabará amarilleando el color claro y bajando el contraste, que es lo que terminaría dificultando la lectura. Si va a estar fuera, PETG y colores que no sean blanco puro aguantan bastante mejor.
Todas gratis
Todas funcionan igual que esta: dentro de tu navegador, sin registro y sin subir nada. Y todas traen exactamente las mismas siete funciones, para que ninguna se quede corta.
| Función | Qué significa | En todas |
|---|---|---|
| Arrastrar, elegir o pegar | Suelta el archivo, búscalo o pégalo con Ctrl+V. | Sí |
| Varios a la vez | Trabaja con una tanda entera, no de uno en uno. | Sí |
| Tres o más ajustes | Controlas el resultado, no te lo imponemos. | Sí |
| Vista previa | Ves lo que vas a descargar antes de descargarlo. | Sí |
| Descarga en lote | Todo junto en un zip cuando hay más de un resultado. | Sí |
| Panel de resultado | Te dice qué ha pasado y te avisa de lo que conviene revisar. | Sí |
| Empezar de nuevo | Vacías y sigues sin recargar la página. | Sí |